La presión alta del rival asfixia al Barça

En 10 de los 11 partidos de este 2017 los rivales han presionado al Barça en su propio campo. Todos, menos el Villarreal, la mejor defensa de la Liga, un bloque diseñado para parapetarse en su propia área. La presión alta de los rivales se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para Luis Enrique, que no consigue la fórmula idónea para poder superar las líneas oponentes y penalizar los espacios vacíos que dejan detrás. Y eso que el cuerpo técnico azulgrana ha ido introduciendo variantes tácticas, soluciones a los entramados defensivos que dibujan los entrenadores rivales que han diseccionado al milímetro el Barça. Lo que antes se consideraba un suicidio futbolístico contra este equipo -dar espacio para correr trident- ahora forma parte del manual de estilo de los rivales para ahogar el conjunto catalán: lo que se trata es que la pelota no llegue al tridente en condiciones.

Ney-barsa

Recientemente, en la eliminatoria de Copa que enfrentó a los dos equipos, el técnico de la Real Sociedad, Eusebio Sacristán, explicó que Luis Enrique es un gran analista – “Nos han estudiado mucho”, dijo el de Valladolid-. El Barça, consciente de que los otros equipos presionan muy arriba y de maneras diferentes, ha buscado alternativas para no perder balones cerca de la portería propia. Ejemplos: un interior (Denis) y el pivote (André Gomes) acercándose a Cillessen para dar salida por dentro, descolgando el otro interior (Rakitic) en la zona central, haciendo línea de tres con los laterales. También sumando Sergi Roberto por dentro junto a André y Denis. O bien con salidas en largo de Cillessen para superar la primera línea de presión aprovechando su disparo, larguísimo y preciso. El récord fueron las 19 contra la Real Sociedad. El martes ser 13, mientras que en la Liga, contra el mismo rival, un Atlético de Madrid más expectante, fueron sólo 3 pases en largo de Ter Stegen.

La presión rival está asfixiando el Barça, incómodo en el juego, sin gobernar los partidos todo y salir victorioso en la mayoría por su gran efectividad. Ahora bien, los datos generan preocupación: los últimos 7 duelos disputados, todos con presión alta del rival, el Barça sólo ha chutado más que el oponente en uno, contra el Athletic Club en el Camp Nou. En total, 93 disparos en contra, 81 a favor. Más de 13 ocasiones en contra de media. El descontrol penaliza.

Contra el Atlético de Madrid, el mensaje de Luis Enrique con la alineación fue claro: el Barça sacaba un centro del campo para mantener el control con André, Denis, Rakitic y la ayuda de Arda, reservándose Mascherano en el banquillo . Pero el equipo, en parte por las dudas que generaba el 1 a 2 de la ida, no supo deshacerse de la red que arrojaban los hombres de Simeone. En la rueda de prensa posterior al partido, el asturiano puso mucho énfasis en una cuestión que servía para explicar los malos minutos del Barça, el “miedo” de sus jugadores: las imprecisiones que tuvieron los minutos iniciales hacerlos dudar cada vez más.

Luis Enrique se desesperaba en la banda. Pedía que el equipo saliera adelante, y Piqué le respondía que no podían. El Barça naufragaba. La presión alta hace que el equipo sea más directo. Incluso cuando se supera la primera línea rival, suele acelerar para encontrar el tridente. Esto alarga el bloque como un chicle, con muchos metros entre los de arriba y el centro del campo, penalizando sobre todo a la hora de recuperar la pelota. Si el equipo no es compacto -el juego de posición es esto- la recuperación después de pérdida es menos efectiva. Luis Enrique trabaja para aportar luz. Llega el tramo decisivo, llega la Champions, y los rivales han localizado el talón de Aquiles azulgrana, un talón más agrietado por las ausencias de Iniesta y Busquets.

Un mismo rival, un mismo resultado, dos partidos opuestos

Atlético de Madrid en Liga en el Camp Nou, sin salir a buscar al Barça. Atlético de Madrid en Copa, en el Camp Nou, yendo a buscar al Barça. Mismo resultado. Sensaciones opuestas. Las dos imágenes que acompañan este texto son de la salida de balón de los dos centrales del Barça en estos dos partidos. En la Liga, el Barça jugó en campo contrario, y entre Mascherano y Piqué tocaron en campo contrario 68 pilotes.Dimarts, en cambio, Umtiti y Piqué hicieron 9 pasadas superada la línea medular, sólo 3 del central barcelonés.

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