Marc Márquez, el trueno campeón más joven de la historia

“Necesito una carambola para ser campeón del mundo. No se puede decir al 100%, pero el 99% sí, no se me pasa por la cabeza ser campeón aquí “. Estas eran las palabras de Marc Márquez jueves, en la rueda de prensa previa al Gran Premio de Japón. Él no se lo esperaba, porque no sólo dependía de él. Pero ayer salió decidido a hacer el trabajo, a ganar la carrera, que era el único que él podía controlar para intentar asegurarse el título. Y todo le salió redondo. “Parece que hay que olvidar la palabra imposible. Cuando tengamos una remota posibilidad debemos creer “, apuntó. Sin nervios ni presión (explicó que cuando está nervioso va más veces al baño, y que ayer con un golpe le bastó), Márquez recuperó la corona que perdió el año pasado -y que fue a manos de Lorenzo – y lo hizo de la única manera que le faltaba: se proclamó campeón del mundo ganando la carrera. Lo que consiguió ayer es el tercer título de campeón del mundo de MotoGP del de Cervera en tan sólo cuatro años, el quinto en siete temporadas sumando el título de 125 cc de 2010 y el de Moto2 de 2012. Es, pues, el piloto más joven que suma tres coronas de la categoría reina, y el más joven que gana cinco títulos. “Ya tengo cinco títulos, la mano derecha completa. Y ahora quiero conseguir la izquierda “, decía riendo, ambicioso.

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Era complicado que el de Cervera se proclamara campeón del mundo en Motegi. Pero poco a poco ha visto, a través de los mensajes que le mostraba el equipo en la pizarra, que la remota posibilidad cada vez era más real. Y es que, aunque en la primera curva de la carrera era tercero (Lorenzo le adelantó), Márquez enseguida se situó primero. Tenía mejor ritmo que las dos Yamaha y poco a poco ha ido abriendo hueco. Por detrás las dos Yamaha se peleaban por las otras dos posiciones que daban derecho a subir al podio. Rossi pareció que se empezaba a poner nervioso cuando vio que Márquez se escapaba. El italiano entró pasado en una curva y cayó. “Rossi out”, le pusieron enseguida a Márquez en la pizarra. “Me he sentido muy cómodo en las primeras vueltas. Y he visto que Rossi estaba nervioso, me adelantaba con agresividad y después se iba largo. Cuando un piloto hace esto es porque hay algo que no tiene controlada y por eso he incrementado el ritmo “, dijo el de Cervera, que confesó que su ingeniero de pista, Santi Hernández, le había pedido que no se volviera loco buscando el triunfo. El incidente de Rossi no le hizo bajar el ritmo. Pero a cuatro vueltas del final hubo otro golpe de efecto. “Lorenzo out”. La pizarra le hizo abrir los ojos bien grandes. “Cuando he visto que Lorenzo estaba fuera ha sido muy difícil concentrarme. Durante aquella vuelta he perdido tres veces las marchas, he hecho una curva en tercera cuando debería haberlo hecho en primera, otro en quinta que debería haber hecho en tercera … He mirado atrás, he visto que venía Dovizioso y pensé que tenía que calmar “, dijo.

Gestionar la presión, la clave

“Estoy muy contento, este título tiene un sabor especial. Creo que estoy más contento que en 2014. En 2013 no sentía la presión, pero en este título no puedo explicar la presión que tenía, no había entendido que era la presión hasta este año “, reconoció Marc Márquez. Después del año pasado, con múltiples caídas y un final de temporada polémico que le pasó factura, el de Cervera necesitaba reponerse. Pero puso en marcha la temporada con mucha presión encima: “Un campeón real es el que puede mantener la presión y cuando sabe gestionar los errores. La consistencia es muy importante en el Mundial “. Y eso que cuando comenzó la pretemporada ni él pensaba que estaría luchando por el título de campeón del mundo. “Muchas veces el equipo me decía que hiciera alguna sonrisa, que yo podía hacerlo, que era otro Marco”, relató. Ayer Márquez ya era el Márquez de siempre. Relajado, risueño, haciendo bromas. “Pese a que llegue a tres carreras para el final, este título no es la realidad. Sobre todo después de una pretemporada muy dura en la que todo se me hacía una montaña. Pero siempre me han enseñado, desde pequeño, a confiar en mí “, añadía.

Márquez consiguió su quinto título en Motegi, en Japón, ante la plana mayor de Honda. “Es importante ganar ante los jefes”, aseguraba riendo. Ahora tiene tres carreras por delante – Australia, Malasia y Valencia- para pasarlo bien sobre la moto. Tres carreras para, tras proclamarse campeón y de haberse sacudido la presión de encima, volver a sonreír y ser el Marc Márquez de siempre.

Una celebración improvisada

Nadie esperaba que Marc Márquez consiguiera el título de campeón del mundo tan pronto. Su equipo ya había preparado las camisetas para festejarlo con el lema “Give me 5” (los cinco títulos que ya ha obtenido) porque tenían asumido que lo conseguiría tarde o temprano y se las llevaron a la minigira de tres carreras que les lleva de Japón en Australia y en Malasia en tres semanas. Pero no había nada más preparado. Y ayer tocó correr. Tanto, que su hermano, Alex, y su amigo y asistente, José Luis, fueron a toda prisa en el asfalto para darle el casco dorado, la camiseta conmemorativa y la bandera para dar la vuelta de honor .

“Siempre vas a contracorriente”, le dijo a su hermano pequeño en la pista, después de abrazarlo y darle la bandera con el 93 gigante. Y es que, según explicó Álex Márquez en Movistar, él estaba tan tranquilo viendo la carrera “en la oficina” cuando cayó Valentino Rossi y se dieron cuenta de que quizá tocaría correr. Y así fue, aunque en los planes del piloto y de su manager tampoco estaba previsto que ganara en Japón. Según reveló Márquez en la televisión, Emilio Alzamora y él tenían un documento donde habían detallado qué hacer en cada carrera hasta final de temporada para sumar un nuevo título. “Aquí teníamos previsto que ganaba Rossi y que yo acabaría quinto”, explicó entre risas el de Cervera. Ni una cosa ni la otra. Así, ayer las celebraciones se alargaron en el karaoke que ellos llaman la jaula, donde fueron en 2014 para celebrar el segundo título del Cervera. “Hoy la jaula se queda pequeña”, adelantó Márquez, petando de risa.

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